El viernes pasado Lucy y yo fuimos a cenar, muy cerca de mi casa, a un lugar muy nuevo (tendrá como un mes y medio) llamado Element Restaurant & Wine Room. Como pueden ver, lo que me llamo mucho la atención fue el Wine Room.
Llegamos al Element, no hubo nadie que nos recibiera así que simplemente entramos y nos dirigimos a donde se escuchaban las personas. Llegamos a la terraza, al centro, dos grandes fogones, todas las mesas estaban situadas alrededor, y al fondo, las mesas que tenían una vista increíble de la ciudad iluminada. Todas las mesas, con varias velas, hacían una atmósfera muy calida y relajada, como si estuvieran en una pequeña cabaña con una fogata. La noche empezaba muy bien.
Pedí la carta de vinos para ver con que íbamos a empezar. Vi un Torrontes (la uva blanca típica de Argentina) que se me antojo para que Lucy probara algo nuevo, pero como el vino no estaba a la temperatura adecuada me ofrecieron el KWV Chardonnay, un vino de Sudáfrica. Su color amarillo dorado con tonos verdosos me resulto bastante agradable, en nariz los toques cítricos y de manzana verde estaban muy presentes, y en boca un poco alto en acidez, pero fue una buena opción para abrir boca.
Empezamos a ver la carta y decidimos pedir dos entras, la pera crocante y el crocante de atún. La presentación de ambos platos era excelente. El atún estaba en pequeños triángulos con un poco de calabaza asada y los fideos fritos por encima y al centro las lechugas con la reducción de balsámico. La combinación fue deliciosa, el sabor y la textura del atún hacían contraste con los fideos, la calabaza aportaba un sabor levemente ahumado.
La pera, capeada y rellena de queso camembert, estaba al centro del plato y a un lado un pequeño tomatito cherry, en una esquina del plato estaban unas líneas de una reducción de vino tinto. La textura de la pera fue excelente, estaba firme pero bien cocida, el sabor dulce de pera hacia muy buena combinación con el queso camembert, y al combinar todo con la reducción de vino tinto fue una delicia (fue mi plato favorito de la noche).
Terminamos rápidamente con las entradas y pedimos la ensalada fuego, que era una combinación de arugula, suprema de naranja, tomates cherry, aguacate, queso de cabra, camarón y una vinagreta muy ligera con un espejo de reducción de cítricos. Muy rica la ensalada, muy fresca y bien balanceada.
Nos terminamos el vino y la ensalada, acto seguido, mas vino y mas comida
Como plato fuerte Lucy pidió un pez espada empanizado con especias, y yo unos rollos de ternera con queso de cabra y puré de papa con romero. Como no teníamos vino decidí preguntarle al capitán que nos recomendaba un vino que quedara con lo que íbamos a comer. Nos abrió una botella de Aberdeen Angus 100% Cabernet Sauvignon de Mendoza, Argentina. Un vino de un color rojo rubí, (cuando me estaban sirviendo mi copa tenia una vela de fondo, así el color resaltaba muchísimo y se veía increíble), en nariz se sentía mucha fruta negra, como cerezas, ciruelas y un poco de zarzamora, en el fondo se sentían las especias como la pimienta y un toque muy sutil de barrica (que después de investigar fueron solo 3 meses). En boca, un vino dócil, aterciopelado, con buena acidez, muy fácil de beber.
Probé el pez espada y estaba delicioso. Tenía un espejo de ajo, muy ligero, que quedaba muy bien con el pescado y la combinación de especias, donde resaltaba el comino y la pimienta. Con el vino se nivelaban bastante bien los sabores, la parte acida del vino bajaba, resaltaba la fruta y las especias del empanizado, el pescado añadía muy buena textura a toda la combinación.
Mi ternera estaba muy rica también, el delicado sabor de la ternera no se opacaba por el queso de cabra, el puré de papa con romero fue una delicia, y el maridaje fue excelente.
Como irnos de este maravilloso lugar sin pedir un postre. El capitán nos recomendó las crepas de cajeta con nuez al tequila, y como nos vio muy entrados en el vino nos ofreció un vino de postre llamado Olivante de Laura de Castilla y León. Las crepas fueron la única falla de la noche, la cajeta era demasiado para el tequila y las nueces se sentían un poco viejas. Pero el vino de postre fue una maravilla, una combinación de 90% Moscatel, 5% Sauvignon Blanc, 5% Verdejo, un vino semi-dulce de color amarillo paja, en nariz fue una maravilla, el aroma de durazno dominaba, pero se balanceaba perfecto con una parte levemente herbal, como entre menta y pasto cortado. En boca, untuoso y fresco, con una acidez excelente y muy bien balaceado con el dulzor. Un final largísimo que dejaba los rastros de durazno y unos toques de la parte herbácea (mi vino favorito de la noche).
La noche terminó perfecta.
Es un lugar extremadamente recomendable, precio calidad excepcional, una decoración y un ambiente maravilloso, un servicio muy atento, amable y cordial. Y la comida… maravillosa.
Les dejo los datos que para que vayan:
Element Restaurant & Wine Room
Carlos de la Luz Mendoza
Avenida Toluca, 571 – Terraza - México DF
Cel: 04455 1361.2135 chadelaluz@hotmail.com










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