De la región de Eger, al norte de Hungría; blend de las variedades Blaufränkisch, Cabernet, Merlot y Zweigelt; siguiendo una receta de 500 años de antiguedad …
En la copa se ve de un color marrón obscuro pero limpio , algo translúcido, se siente demasiado ligero, cási aguado.
En la primer copa que servimos el vino estaba completamente cerrado, aromas de ciruela pasa, chocolate y ya; en boca sólo se sentía la acidez de ciruelas rojas y especias.
Con la siguiente copa la experiencia mejoró bastante, mucho más frutal en nariz con algo de moras acompañando a las pasas con chocolate, se sienten notas que recordaron al oporto, jerez.
En boca la acidéz poco a poco va cediendo un poquito de espacio a los sabores de moras rojas, la misma ciruela y con algo de café. Curioso un ligero retrogusto igualito al chocolate que se anunciaba en nariz que le aporta alguna diversión al final francamente corto, triste.
Por momentos se le sentía un aroma tipo plástico quemado, muy leve pero definitivamente no deseable.
En general un vino simplón, con ciertas cosas curiosas pero nada como para recomendarlo.
morlo: 76
piko: 78
$160 aprox