Regresando un poco a la onda de Santo Tomás.
En nariz algo de fruta, como un ate de membrillo, algo de madera, levemente cerrado y ahumado, luego aparece algo de madera seguida de un poco mas de madera pero con barniz (solo un poco)… todo se resume en que la nariz es como entrar a una gran maderería. En boca madera con algo de miel y un toque de cáscara de limón, leve toque de acidez nada divertido.
Esta cata se hizo por no dejar de probar y conocer… pero dejo mucho que desear.
Frases:
“Como que pudo ser un gran vino… pero no salió”
“¡¿Y la fruta?!”
“Huele a pupitre nuevo”
Precio: $260
Calificación: 70