Un vino francés que compré sin probarlo, solo por recomendación del buen amigo Yves, de Cavas de Francia, donde pueden conseguir este vino por $420 pesos.
Tiene un color rojo sangre tirandole a morado y muy profundo que lo hace ver casi negro; el ribete es color ocre. Es opaco y se aferra a la copa; se ve muy espeso, pesado y al pasearlo por la copa la mueve con su densidad.
En resumen tiene una enorme nariz. Es super expresivo, muy alegre, con aromas intensos pero no tan complejos, salen fácil. Predominan las moras negras, cereza, y olores a maderas y como a un asador apagado. Es un poco vegetal también en nariz, y tiene un aroma a carne.
Si lo dejas reposar un rato en la copa abre mucho y da todavía más aromas; se suma el anís estrellado y ahora se puede decir que ya es algo complejo en nariz. Definitivamente muy elegante hasta aquí.
Ataca con una acidez muy alta, que se pasa un poco. Una vez que pasa la acidez, tiene sabores intensos a frutas rojas, ciruela roja hasta con la cascarita, acompañados de taninos que al igual que la acidez resultan un poco agresivos.
Dale chance, que repose un rato para que abra y ahora sí viene lo bueno con aromas a chocolate y también a alcachofa; es fresco con toques de hierbas. El final es medio con un sabor metálico no tan padre acompañado de madera como de lápiz. Ojo, este final raro que podría hacer que no guste el vino se va conforme va abriendo al reposar en copa, y cambia por un final ahumado a queso provolone, agradable, que se queda un buen rato en la boca.
Un vino que es mucho mejor en nariz que en boca, donde pierde un par de puntos, pero que si lo dejas reposar o lo pasas por un decantador da una experiencia de sabores mucho más compleja y agradable. No está malo para nada, aunque el texto parezca decir lo contrario, de hecho es muy rico y eleganteoso, pero necesita de tu ayuda (y tal vez un poco más de tiempo en botella) para dar lo mejor de sí… y la verdad es que si decepcionó un poco luego de todo lo que prometía en nariz y al terminar entregando bastante, pero con trabajo.
También siento que le falto algo de comida para acompañarlo… teníamos un poco de queso de cabra que no le iba muy bien por la acidez, y unos fiambres que no estaban tan buenos.
Un queso semi maduro o un buen paté le deben de dar un plus para hacer que el vino todavía guste más.