Así como Estados Unidos tiene Ernest & Julio Gallo, y México tiene a L.A. Cetto, Sudáfrica tiene a KWV Wines… nombre importantísimo en el mundo del vino en Sudáfrica no sólo por la gran cantidad de vino que produce, sino también porque durante más de 80 años se encargó de impulsar y regular toda la industria vitivinicola de aquel país.
En México, y seguramente en todo el mundo, son los vinos sudafricanos que más fácilmente se consiguen; están en prácticamente todos los lugares donde vendan vinos, y sus precios son bastante accesibles; ésta línea básica de KWV siempre ronda los $150 pesos en cualquiera de sus varietales.
Hace unos meses probé el Pinotage y me fue imposible acabarme la botella, creo que luego de dos copas la vacié en el fregadero; así de malo me pareció este vino… pero ahora, con el pretexto del mundial, decidí darle una segunda oportunidad a esta marca de vinos sudafricanos.
Color amarillo dorado que tirandole a colores cafés, como beige o caqui; se ve un poco denso. Es opaco y limpio.
Chistoso e inesperado. Por los aromas, más que un Sauvignon Blanc parece un Chardonnay. Huele a frutas como a piña y toronja acompañadas de algo de miel; tiene un poco de aromas lacticos a mantequilla. Ya en el fondo se le puede encontrar un poco de olores a pasto y hierbas y un leve de maderita en el fondo.
Es bastante ácido pero tiene también un toque salado. Sabores a piña y hierbas con un poco de especias como pimienta verde. Se sigue sintiendo frutal, como en nariz, y además de la piña tiene un sabor a guayaba. Tiene ciertos sabores que recuerdan un Sauvignon Blanc de Nueva Zelanda (quedándose muy lejos de los de aquel país), pero a la vez tiene otras cosas que hacen que parezca más un Chardonnay joven, mismo efecto que tuvo en nariz. Es de permanencia media a larga con sabores ácidos y minerales principalmente.
Aunque no es un vino desagradable, tiene algo que no convence. Además debe de servirse muy frío, un poco más abajo que lo acostumbrado para un Sauvignon Blanc, ya que de lo contrario resulta bastante alcohólico y con un sabor amargo y húmedo nada rico.
Resulto menos malo que el Pinotage, pero tampoco tiene nada que lo haga un vino recomendable; no le diría que no si me lo ofrecen, pero no lo volvería a comprar.
Se consigue en La Castellana y casi todos los supermercados por $141 pesos.