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Sábado, Enero 03rd, 2009 | Author: cohen

Pues ayer estaba con Lucy comiendo una rica pizza de hongos portobello y pancheta (es como un tocino par más carnoso) y decidimos abrir una botella de Único.

Para mi este vino es el mejor de los vinos Premium de Santo Tomás (y probablemente de todos los que tiene), es uno de esos vinos que puedes tomar botella tras botella y jamás te cansas de el y además siempre le encuentras algún detalle nuevo y agradable. Está hecho con uvas que son seleccionadas de viñedos de más de 40 años, una mezcla de Cabernet Sauvignon y Merlot (60-40 apox) con 18 meses en barrica. Ah! Y como dato extra este es el único vino hecho por una enóloga, Laura Zamora.

De color rojo con leves tonos teja, con aromas increíbles, cereza, zarzamora, higo, todos como mermeladas, pimienta, tabaco, madera, ahumados, vainilla. En boca es súper suave y aterciopelado, bien equilibrado, con buena acidez que le da mucha estructura y complementa los aromas dulces, la nota salina característica del algunos vinos de Ensenada, la madera es sutil y amable con el paladar, con un final largísimo que deseas que no desaparezca nunca. Un vino complejo en nariz y en boca, pero lo único que se necesita para disfrutarlo es tener una copa enfrente.

Un vino excelente… simplemente Único :)

Viernes, Noviembre 21st, 2008 | Author: cohen

Este vino es elaborado en Adobe Guadalupe por Hugo D´Acosta. El ensable de este vino cambia cada año, al igual que el numero de botellas que se producen, del Uriel 2007 solo hubo 1150 botellas, una producción limitada pero muy bien elaborada.

Este vino lo trate de probar en Cuernavaca pero tristemente estaba corchado, luego en D.F. encontré una botella del 2005 la cual la verdad no fue muy de mi agrado. Pero este Uriel 2007 para mi fue excelente (fue mi vino de batalla ahora que estuve en Adobe Guadalupe) un ensamble de Tempranillo, Barbera, Sauvignon Blanc, Moscatel y Shiraz.

Su color brillante rojo rubí llama la atención, los aromas de cereza, sandia, frambuesa lo hacen muy agradable, pero los aromas no quedan solo en la fruta, se puede encontrar algo herbáceo y cítrico, y algo que a mi me gusto mucho es que este vino tiene el aroma de la cáscara de la uva que es como algo agridulce (como cuando dan la primera mordida a una de las uvas globo que se comen en navidad). En boca es muy refrescante por su acidez, están muy presentes las frutas rojas y una leve nota mineral, un final no muy largo pero muy agradable. Un vino nada pretencioso, fácil de tomar y muy fresco, altamente recomendable para la playa o las zonas de mucho calor.

Viernes, Noviembre 21st, 2008 | Author: cohen

Ya tiene tiempo que escribí sobre el Gran Divino un vino de postre, Méxicano, elaborado en Chateau Camou. En ese artículo comentaba que en general en México casi no tomamos ni conocemos el vino dulce, y menos aun el de nosotros. Pero ahora con el “boom” de los white Zifandel y algunos vinos rosados, Dulché se presenta como una nueva propuesta de vino dulce. Este elixir es elaborado por Víctor Torres Alegre solo que ahora en lugar de presentarlo por parte de Chateau Camou lo hace por parte de Barón Balche.

Esta combinación de 95% Grenache y 5% Cabernet Ruby le dan un color increíblemente rojo (como se puede ver en la foto). En nariz las frutas rojas como frambuesa, fresa y grosella, sus aromas son muy agradables ya que no se siente un agresivo ataque de lo dulce. En boca, obviamente dulce pero fresco, con algo de acidez que logra balancear muy bien el conjunto de frutas rojas, se siente muy homogéneo y al final tiene un toque como de nuez o algo tostado, no llega a ser tan dulce como otros, se siente mas como una reducción de frutos rojos que un almíbar.

En la ficha técnica de este vino se menciona que este vino paso por una crianza de 15 meses en barrica y 6 meses en botella. La verdad esta parte de madera (aunque 15 meses) se siente muy sutil y creo que le da esa homogeneidad al vino.

Esta es otra buena recomendación para los que quieran probar un vino de postre pero no tan dulce que empalague, solo lo suficientemente dulce para que terminemos de una grata comida.

Viernes, Noviembre 21st, 2008 | Author: cohen

Cru Garage es un proyecto de la Vinícola Torres Alegre y Familia, donde Víctor Torres Alegre hace los vinos y su hijo Leonardo Torres hace las etiquetas (increíbles todas) y los pequeños escritos del reverso de las botellas. Este proyecto familiar consta de 4 vinos (tres tintos y un blanco), por ahora se hacen en las instalaciones de Barón Balche pero la vinícola familiar esta en construcción muy cerca de Chateau Camou.

Este Sauvignon Blanc tiene un color amarillo paja dorado, muy limpio y brillante. En nariz muchos aromas, algo dulce y cítrico, algo de piña, una nota mineral bien presente, muy floral como jazmín, algo herbáceo como de pasto recién cortado, algo de mantequilla y vainilla, muy expresivo en nariz. Pero luego llegamos a la parte donde no se que paso, no se si fue mi alta expectativa de este vino o que, pero escribiré lo que cada quien comento:

Morlo: “Viene bien al principio pero luego como que se desarma al final”
Lucy y Piko: “Sabe como cuando te terminas una paleta de limón y te quedas en la boca con el abate lenguas”
Yo: “Fresco, algo salino, la barrica separa a las frutas y al fina queda una sensación curiosa en la boca”

Algo nos paso con esta botella, como que no hicimos el click o no se que paso… pero en fin, habra que darle otra oportunidad a este vino y habra que conseguir los otros 3 de Cru Garage.

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Viernes, Noviembre 21st, 2008 | Author: cohen

Piko y yo tuvimos nuestro encuentro con este vino el pasado 30 de octubre de 2008 en Egotinto.

Llegamos a Egotinto y nos ofrecieron una copa de este vino, pero antes de que pudiéramos siquiera apreciar los aromas nos dijeron que por favor diéramos una opinión sobre el. Este vino hecho de Cabernet Sauvignon de la línea San Rafael hecho en Bodegas y Viñedos San Rafael en el Valle de Ojos Negros (antiguamente el Valle de San Rafael) me sorprendió mucho, pero no de la manera mas grata.

El color era bastante llamativo, un rojo granate muy brillante, pasamos a nariz y ¡oh sorpresa! no podía distinguir nada, estaba bastante apagado pero ya con ganas de encontrar algo detectamos un poco de fruta negra, algo cítrico y fin, nada mas. Pasamos a  boca y empezó con una acidez alta y un poco de fruta, y de repente se esfumo dejando un rastro amargo. Le di un sorbo mas pero esa combinación de acidez por un lado y luego la fruta medio presente y el final largo y amargo no lo pude soportar. Conclusión: un vino bastante malo.

Este fue mi primer acercamiento a esta bodega, triste, pero asi fue.

Martes, Noviembre 18th, 2008 | Author: cohen

Bardo y Druida

El desarrollo del vino en México se esta dando por pequeños proyectos que comienzan por la curiosidad y el gusto de hacer vino. Uno de estos nuevos proyectos es “Diosa Vid” con sus dos primeros hijos, Bardo y Druida.

El 12 de Noviembre se realizó la presentación de Bardo y Druida en los Danzantes de Coyoacan, dos vinos elaborados en Ensenada por las manos de Bruno Madrazo y el gran apoyo de toda su familia.

Bruno empezó a hacer vino en “la escuelita” bajo la tutela de Hugo D´Acosta, en su primer año hizo 800 botellas de Bardo una combinación de Zinfandel y Barbera con 8 meses de barrica. Con este primer intento él y su familia se dieron cuenta de que el proyecto tenía futuro así que el segundo año se decidió duplicar la producción y seguir puliendo el vino haciendo cambios en la mezcla. La calidad fue aumentado hasta que en éste, su cuarto año, con 9000 botellas decidió ofrecer al público a Bardo una combinación de Pettit Sirah, Grenache, Zinfandel, Merlot (todas las uvas fueron seleccionadas cuidadosamente de el Valle de Guadalupe, el Valle de San Vicente y de San antonio de las Minas), 9 meses en barrica americana, con un color violeta muy oscuro, con aromas de zarzamora, ciruela, pasas y algo de especias, en nariz empezó algo cerrado pero poco a poco iba expresándose más y más. En boca taninos muy suaves, con la nota salina característica de la zona, un vino fresco con buena acidez, algo especiado, fue una explosión de sabores, la barrica se sentía muy suave, un vino que resultó muy fácil de beber.

Pero Bardo no fue el único de la noche, también estuvo Druida una combinación de 80% Cabernet Sauvignon y 20% Merlot, con un color mas oscuro que el Bardo, muy expresivo en nariz, aromas de pimienta, moras, grosella, tabaco y algo ahumado, se sentía lo mineral con un toque de humedad (como si oliéramos piedras mojadas). En boca se sentía una buena acidez, la nota salina, taninos suaves y un final largo y frutal, se sentía más homogéneo.

Ambos vinos son un excelente esfuerzo de manos mexicanas el cual les recomiendo ampliamente probar porque aunque aun se siente que es un vino joven creo que tiene mucho futuro por delante.

Gracias a Gabriel Madrazo por la invitación a la presentación, gracias a Bruno por hacer estos vinos, y gracias a la familia Madrazo por apoyar este proyecto.

Lunes, Noviembre 17th, 2008 | Author: piko

Vino compuesto en un 90% de uva Merlot, con 10% de Cabernet Sauvignon, con 12 meses de barrica de roble francés y americano. 13.5 de graduación alcohólica.

Este vino se presenta en copa con color rojo rubí muy brillante con tonos obscuros; un color que decidimos nombrar rojo  laser, con un ribete bastante brilloso.

En nariz predominan los aromas de frutas rojas, moras maduras seguidas de algo de humedad y eucalipto; en el fondo aparece la barrica con notas de madera y vainilla.

En boca, éste merlot resalta por sus sabores frutales muy elevados;  presenta una acidez muy agradable, de potencia media y buena estructura. Los taninos son muy suaves y  bien manejados al igual que la barrica que prácticamente no se hace notar. Final medio pero agradable.

Un buen vino tinto mexicano, bien logrado, para tomar solo o acompañado de quesos y carnes blancas; gracias a ser un vino muy frutal, resulta excelente para aquellos que se estén iniciando en el mundo del vino , que ya hayan probado varios blancos y estén dando el paso a los tintos.

En la cata en Los Danzantes, el vino se nos sirvió acompañado de una lengua de res alcaparrada y acompañada de aceitunas, que realzaron enormemente el sabor del vino y las frutas características del merlot.

El precio de este vino ronda los MX$200, por lo que resulta bastante accesible y una muy buena opción en casi cualquier ocasión.

Lunes, Noviembre 17th, 2008 | Author: cohen

En Italia, Passito es el nombre genérico que se le da a los vinos hechos con uvas pasas (o uvas secas). Su elaboración es muy parecida a la de cualquier otro vino, la diferencia se encuentra en que después de cortar la uva se le deja secar y eso concentra los azucares dando como resultado un vino dulce. Generalmente estos vinos son blancos pero en Verona se produce un vino con este mismo proceso, el Recioto della Valpolicella, que es tinto.

Después de esta breve explicación vamos con el mexicanismo Passito de L.A. Cetto. A la vista un color ámbar y al servirlo se notaba algo denso. El aroma de miel y pasas era muy evidentes, también se sentía un poco de dátil, madera y unos toques de café en el fondo. Después de olfatearlo un rato apareció un aroma que estaba muy escondido, era un toque herbáceo. En boca se sentía evidentemente dulce como pasas y miel combinado con unos toques tostados y herbáceos, todo eso daba un final como el que queda después de tomar una taza de café. Para explicar la sensación en boca es como si tomaran un Jägermeister con miel (si de algo sirve la referencia :) ). Resulto curioso y muy agradable.


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Lunes, Noviembre 10th, 2008 | Author: piko

La gente de Casa Madero nos platicó que la cosecha de las uvas utilizadas en la elaboración de este vino se realiza en la noche, para aprovechar las bajas temperaturas en un esfuerzo por lograr una gran concentración de aromas y sabores en la uva. Tiene crianza en sus lías a lo largo de 6 meses en barricas nuevas de roble francés.

En la copa se presenta un vino de color amarillo paja tirando a dorado, limpio, brillante y con ciertos tonos verdes en el ribete; muy agradable a la vista.

Los aromas que se perciben son frutales, de piña, plátano y cascara de guayaba, así como aromas florales realzados por tostados al fondo debido a la madera.

En boca, este premiado vino de Casa Madero tiene buena acidez, la barrica no se hace notar de golpe y los sabores que predominan son los de los frutos maduros, mismos que permanecen hasta el retrogusto que es muy dulce y agradable.

Un vino muy bien logrado, con buena estructura y balance, el cual probamos en la Cena Maridaje que se llevó a cabo en Los Danzantes el 30 de Octubre, 2008; en esa ocasión estuvo maridado a la perfección con unos taquitos sudados de camarón con adobo y un poco de aguacate. El maridaje fue excelente realzando completamente las bondades tanto del platillo como del buen vino mexicano, quea mi gusto resulta mucho mejor en compañía de comida que por si sólo.

El precio promedio en el mercado es de MX$350, que puede parecer un poco alto, pero se justifica por lo premiado que ha sido a nivel mundial este año.

Martes, Agosto 05th, 2008 | Author: cohen

El fin de semana pasado Lucy, Piko y yo fuimos a casa de Alex (morlo en el blog) a una cena con varios vinos y unas entradas (para que Piko y Alex se quitaran el estrés del arduo trabajo de la semana). Uno de los vinos que más nos sorprendió fue El Gran Divino.

En este país casi no consumimos y no conocemos muchos vinos dulces como cosecha tardía, icewines o botritizados (pronto escribiré más a fondo sobre estos tres procesos). Pero en el Valle de Guadalupe en Baja California, México, existe una casa fundada en 1994 llamada Chateau Camou que dedican un poco de su tiempo a la creación estos vinos poco conocidos. Ahí se crea un vino llamado El Gran Divino a manos de Víctor Torres Alegre, enólogo de la casa. Este vino proviene de una cosecha tardía (significa que la cosecha se hace cuando las uvas tiene mucha mas azucara de lo normal, y por lo tanto se genera un vino dulce) de Chardonnay y Savignon Blanc.

Su color verdaderamente dorado te invitaba a probarlo. En nariz el primer aroma que se detecta es el de membrillo, después aparecían los aromas de frutas secas como chabacano y durazno, el chardonnay le aportaba un toque a mantequilla muy sutil que homogeneizaba los aromas, y algo oculto, los aromas cítricos y levemente minerales que aportaba el Savignon Blanc, también debido a que este vino tiene un tiempo en barrica se notaba el toque sutil y agradable de madera. En boca un vino claramente dulce (que probablemente cansaría los paladares de algunos), donde el sabor del membrillo y las frutas secas se notaban, se lograba apreciar una leve acidez pero esta era opacada por el dulce, al final la madera se hacia presente. Este vino tiene en boca una permanencia bastante larga, y un final muy agradable.

Antes a esta cata Alex y Piko estaban comiendo un queso de oveja curado; un de esos quesos fuertes a los cuales no soy muy afecto (no se bien como describir a este tipo de quesos, pero lo que si sé es que la sensación de comezón en el paladar es lo que no me gusta), pero recordé que en mis clases se había comentado que uno de los maridajes más clásicos era quesos fuertes con vinos dulces. Ellos hicieron la prueba y al ver sus caras decidí intentarlo. Al combinar el vino con el queso el complemento era perfecto, el vino hacia que el queso perdiera su habilidad de generar esa comezón y la parte cremosa y fuerte era lo único que quedaba, y el queso hacia que el vino se sintiera menos dulce y le daba un poco de mas acidez que le ayudaba mucho. La combinación fue maravillosa.

Este tipo de vinos no son fáciles de conseguir y tampoco son baratos, pero si tiene la oportunidad de comprar uno (y mas este que es mexicano) háganlo, la experiencia es sorprendente.