Éste vino lo probé en la Los Angeles International Wine & Spirit Competition y fue uno de los vinos ganadores de Medalla de Oro en dicha competencia. Decidí probar éste Sauvignon Blanc y no otro sólo por el nombre, y creo que no me arrepiento de mi decisión.
Dancing Bull es una línea de vinos muy nueva, que empezó en el 2000 y que ahora es parte de la vinícola E&J Gallo (la más grande en Estados Unidos); lo que me platicaron de estos vinos es que la idea es darle a la gente vinos con muy buena relación entre calidad y precio, pero que a la vez sean vinos con actitud, con un extra que ayude a cambiar la percepción en los vinos en cierto tipo de personas. De ahí el nombre chistoso, las etiquetas vistosas y la página de internet bastante diferente a las de otras casas de vinos.
En copa, éste Sauvignon Blanc no presenta nada extraordinario, un color amarillo paja brillante y olores a cítricos, manzana verde, pasto, azahar y membrillo, se presume un vino ácido por el brillante ribete.
En boca resaltan los cítricos como lima y toronja que acompañan a una alta acidez seguida de sabores herbáceos y como de frutas tropicales. Muy festivo en la boca y aunque tiene buen contenido alcohólico, casi no se nota.
En general un vino muy fácil de disfrutar, altamente refrescante y que puede tomarse solo o con prácticamente cualquier plato que no sea de sabores muy fuertes (canapés, quesos y pastas sobre todo). Un vino que me recordó mucho un par de Sauvignon Blanc de Nueva Zelanda que he probado.



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