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Viernes, Mayo 09th, 2008 | Author: piko

castaComo el jueves pasado, ayer terminamos Lucia, Carlos y yo en Los Danzantes. Ahora, la convocatoria fue para un “taller de cerveza”, el equivalente a un maridaje pero con cerveza en lugar de vino.

Como siempre, desde antes de iniciar el taller la atención de primera por parte de nuestros amigos de Los Danzantes, y el ambiente en el saloncito destinado para la ocasión bastante bueno.

Todo empezó con una pequeña presentación por parte de la gente de Cuauhtémoc-Moctezuma, que llevaron a tres Químicas de la planta que tienen en Toluca, y una persona encargada de la parte de distribución de la marca en el DF. De las tres Químicas, sólo una fue la que se dedicó a exponer y en general a llevar el taller, mientras que las otras dos apoyaban a la hora de responder las preguntas que surgían entre los comensales.

Muy buena la exposición… la chava de la cervezaría tras platicar un poco de Cuauhtémoc-Moctezuma empezó a platicar todo el rollo de la cerveza, explicando a fondo todo el proceso para poder producirla y llevarla a los consumidores finales.

Bastante interesante conocer un poco más acerca de lo complicado que es producir cerveza, y las diferentes variedades que puede haber de la misma dependiendo de diversos factores.

Despúes (o antes, no me acuerdo =) ), se explicó el lado químico-sensorial del proceso de cata de cualquier cosa (cerveza, vino, frijoles…), para que todos pudieramos realizar correctamente la cata de cerveza por la que pagamos.

La gente de la mesa muy atenta, y surgieron muchas preguntas que fueron contestadas puntualmente por la gente de Cuauhtémoc-Moctezuma… hora de cenar.

Aquí el menú que nos sirvieron:

Caliguey con mezcal Alipus Santana d río

Primer tiempo
Hoja santa rellena de queso oaxaca y queso de cabra sobre una salsa de tomate verde y chile meco.
Maridaje sugerido: XX Lager

Segundo tiempo
Taquitos de pato con salsa de chile pasilla oaxaqueño acompañados con cebolla y cilantro.
Maridaje sugerido: Bohemia Clara

Tercer tiempo
Tostada de dzick de venado de la región del sureste con cama de guacamole.
Maridaje sugerido: XX Ambar

Cuarto tiempo
Medallón de res con mole coloradito y guarnición de frijoles y arroz.
Maridaje sugerido: Casta

Postre
Tulipán con helado de la casa.
Maridaje sugerido: Bohemia Obscura

Precio por persona: $315.00

Que gran manera de iniciar la cena… la hoja santa rellena de queso fue una maravilla; como bien la describieron Carlos y su mujercita, uno de los mejores platos tan sencillos que han probado… tan fácil cómo hacer una quesadilla de hoja santa y ponerle salsa de tomate verde con un poco de chipotle; delicioso… lamentablemente apagaba un poco el sabor de la XX Lager, creo que mi cerveza favorita de la Cuauhtémoc-Moctezuma y de las que más me gusta de México.

Luego los tacos de pato ricos, se enfriaron muy rápido, pero muy buenos, la carne del pato deshebrada perfectamente cocida, era como un taco de barbacoa pero eleganteoso. Aquí el maridaje muy bueno, la Bohemia Clara y los tacos se ayudaban mutuamente.

La tostada de salpicón de venado buena, la carne de venado me gusta, pero la tostada estaba un poco como aguadona, como que ya estaba viejita, y tenía una salsa en medio que picaba un poco, y como no como chile a mi me picó mucho. Afortunadamente, la XX Ambar apagó el picor muy rápido; buen maridaje.

Delicioso el filete con mole; el mole estaba muy muy muy bueno, delicioso; cabe destacar que en Los Danzantes son especialistas en Mole, hacen varios y todos muy buenos, vale la pena probar todos. Y para mejorar la cosa, el maridaje perfecto con Casta, buena cerveza regional de Guadalajara que ahora se encuentra desde hace un par de años en todo el país; una maravilla lo bien que se llevaban el plato y la cerveza, el mejor maridaje de la noche.

El tulipán con helado rico, como todos los postres que sirven en Los Danzantes, seguido de Bohemia Obscura que más que un maridaje llegó ya para despúes del postre.

Excelente menú por un precio inmejorable; terminé satisfecho y feliz y de regreso a la casa para dormir un rato.

Viernes, Mayo 02nd, 2008 | Author: piko

Pues ayer fuimos Lucía, Carlos y yo a una cena maridaje en Los Danzantes, tradicional restaurante de Coyoacán.

El menú estaba planeado así:

Coctel de primavera, con mezcal y pera.

Primer plato
Fondue de Huitlacoche con pan hecho en casa, acompañado de brochetas empanizadas de queso.
Maridaje sugerido: Tabla No.1, Malbec, Aguascalientes, México.

Plato fuerte
Rib Eye con salsa de chile morita sobre un hongo portobello relleno de quesillo y un toque de queso azul.
Maridaje sugerido: Contraste, Baja California, México.

Postre
Tarta de manzana rellena de crema pastelera y canela.
Maridaje sugerido: Del Maguey - Crema de Mezcal, Oaxaca, México.

Precio por persona: $645.00

Sin duda, el atractivo de este maridaje era probar las dos nuevas creaciones de Hugo D’Acosta, sobre todo el Tabla No.1, que es lo más nuevo del afamado enólogo.

La mala noticia fue que el embarque de Tabla No.1 sufrió problemas de logística y nos lo cambiaron por Miguel de Adobe de Guadalupe, también creación de Hugo D’Acosta.

En punto de las 8 de la noche nos pasaron al segundo piso, dónde ya estaba dispuesta la mesa con unos 20 lugares calculo. Entre los asistentes estaban Maxime y Stephane de Importaciones Interamericana, quienes se encargan de la distribución de los vinos que ibamos a probar entre otros.

Conforme entrabamos en confianza, pudimos platicar muy agusto con todos los que teníamos cerca, y elambiente a lo largo de la noche fue muy agradable.

La atención como siempre de primera de parte de nuestros amigos de Los Danzantes, quíenes además de preparar muy buena comida siempre se preocupan por hacerte sentir como en casa.

En general, la cena estuvo muy buena…

El coctel de mezcal y pera muy refrescante

El fondue de Huitlacoche delicioso, enorme, lo malo fue que lo terroso del Huitlacoche y lo mineraloso/especioso del vino Miguel se cancelaban mutuamente en lugar de realzarse. Cada uno por su lado muy buenos, primero me acabe el delicioso fonduey ya después disfruté de la copa de Miguel, que es un muy buen vino que ya había probado anteriormente.

El plato fuerte fue muy bueno, un Rib Eye de muchísima calidad, término medio perfecto, sobre un portobello muy fresco con una combinación de quesillo y blue cheese muy interesante; afortunadamente la salsa de chile morita no invadía el plato en sí, así que pude no probarla (no me gusta el picante). Ahora sí, el maridaje fue acertado, sobre todo cuando se combinaba la grasa del rib eye con todos los sabores que se desprenden del vino Contraste. Lucía no se acabó su carne, así que tuve que hacer el sacrificio ed comer casi doble.

El postre como siempre en los danzantes delicioso, no hay un postre que haya robado ahí que me haya decepcionado, y el maridaje no fue de mi total agrado, siento que la potencia de la crema de mezcal apagaba por completo el gran sabor de la tarta de manzana, que era más bien delicada. Como con el primer plato, dejé la bebida para el final.

De ahí cruzamos Jardín Centenario para acompañar a Stephane, Maxime y compañia a probar unos mezcales en el bar que puso los Danzantes pero justo enfrente, ahora no recuerdo el nombre del lugar, pero al rato les paso el dato.

Sábado, Marzo 29th, 2008 | Author: piko

Katsuya en Brentwood
11777 San Vicente Blvd.
Los Angeles, CA 90049

El Katsuya de Brentwood es uno de los restaurantes de moda en Los Angeles, segundo del chef Uechi Katsuya, uno de los más afamados en cuanto a comida oriental.

El diseño del lugar corrió a cargo de Philipe Starck, que es uno considerado el mejor diseñador en cuanto a restaurantes hoteles y residencias de gran lujo, entonces, desde la llegada la experiencia se vuelve placentera.

Hice reservaciones para las 9:30 y no hubo que esperar más que 2 minutos más para que nos asignaran mesa. Desde el valet parking, siguiendo con las hostess y luego nuestro mesero, todos nos estaban tratando muy bien de inicio.

El lugar un poco ruidoso debido a que estaba completamente lleno, y a los gringos les gusta eso de ser ruidosos en sus conversaciones.

El menú muy extenso, por lo que decidí pedir el OMAKASE, que es un menú de degustación de siete tiempos, con un poco de todo lo que el chef Katsuya considera lo mejor de su cocina.

Creo que el pedir el OMAKASE, que cuesta US$90 y es para sólo una persona, influyo en que el trato de nuestro mesero fuera completamente excelente, y no sólo él, sino que un par de meseras mas y el garrotero siempre estuvieron pendientes de lo que necesitaramos.

En general puedo asegurar que ha sido una de las mejores cenas de mi vida, con una de las mejores cocinas que he probado y la mejor compañía del mundo en una gran ocasión.

A ver si me acuerdo de todo lo que comí…

Empecé con un cono raro, estilo barquillo de harina de arroz me parece, relleno de alguna combinación de pescado con algo más; rico, diferente, presentado perfectamente, clavado en una maceta lena de ajonjolí.

Luego me trajeron un salmón con caviar; eran rollitos de salmón rellenos de cebolla y un poco de crema y con caviar encima, todo sobre una rebanada de pepino. Perfecta la combinación de salmón con caviar, resaltaban los dos sabores, y en general un plato muy muy muy rico.

Creo que después me tocó el plato de brochetas a la plancha… 2 de camarón, 2 de unas albóndigas de pollo y 2 de algo más, creo que de res Kobe, todo acompañado por unos espárragos a la plancha muy buenos. El camarón delicioso, las albóndigas raras, en general buen plato.

Luego llegó el plato estelar… filete de res Kobe con Foie Gras en salsa de vino de ciruela con soya…. Una delicia. Eran dos rebanadas de foie gras (hígado de ganso) sobre filete de res Kobe y todo con la salsa de vino de ciruela con soya. Creo que es uno de los platos más ricos que he probado en mi vida o por lo menos últimamente, eso es seguro. El filete de res Kobe es de la mejor carne que puedan imaginase… las reses de Kobe además de una alimentación especial que incluye sake y cerveza, reciben masajes especiales que hacen que la grasa se distribuya de cierta manera en la res; el resultado de todo esto es la carne más tierna y suave que hayan probado, libre de grasa y con muchísimo sabor. El hígado complementaba la res con aún más sabor y la salsa ya hacía que el plato fuera un exceso, demasiado bueno para creerlo.

De ahí me llevaron una langosta confeti, que creo que fue lo que menos me gustó de la noche. El plato era una cola de langosta bastante generosa, y también una tenaza igual grande, con una parte de la carne al descubierto y todo como capeado con una mezcla de tiritas de harina de arroz y algas marinas fritas (estilo serpentinas más que confeti). La langosta era una buena porción y estaba excelente, perfectamente cocinada, en su punto, pero el confeti demasiado grasoso y mucho a mi gusto.

Acompañaron el confeti con un vasito de una sopa que básicamente era un gazpacho con algo de ostión, otra cosa rara que no supe que fue pero le daba buen sabor y algo también picante; un gazpacho rico y diferente aunque sólo fueron 3 traguitos.

El último plato fue sushi en su versión clásica, no los rollos a los que estamos acostumbrados sino el trozo de pescado crudo sobre un bloque de arroz, una pieza de Salmón, una de Atún, una de Robalo, una de Anguila, una de algo más que no estoy seguro de que pescado era, y dos de pasta de sobre arroz crujiente. El mejor sushi de mi vida, el corte de los pescados era perfecto y estaban tan frescos como si los acabaran de sacar del agua. Como en los platos anteriores se notaba la calidad de los ingredientes y de la gente que prepara los platos, impecable y una vez más perfectamente presentado.

Los últimos 3 platos los acompañé con un vaso de Kim Crawford Sauvignon Blanc, de Marlborough, Nueva Zelanda 2006. El vino me pareció muy bueno, mi primer acercamiento a los vinos de Nueva Zelanda y fue sumamente placentero. Con un color que tiende al verde, los aromas que dominan son frutas tropicales y un poco de limón. Ya en lo sabores hay toronja y manzana, y en general es un vino muy seco y bastante rico.

Y ya de postre me llevaron una selección de sus postres que incluía un pastel de queso con salsa de fresa, un creme brule con un poco de chocolate y nuez, trozos de fruta (fresa, melon, pera) con chocolate y una especie de gomita (si, como las gomitas de dulce de la tienda) rellena de helado, la mitad de helado de jengibre y la mitad de helado de wasabi. El pastel de queso común y corriente pero muy bien hecho, las frutas con chocolate igual, el creme brule delicioso, diferente a la preparación clásica y los helados más que buenos. El helado de wasabi era algo que no me imaginaba y resulto delicioso, perfecto para terminar la cena.

Recomiendo ampliamente este lugar, el lugar es muy bonito, la comida es excelente, con ingredientes de primera y platos muy bien logrados; sin ser cocina muy compleja logran sabores maravillosos. El personal de lo mejor, muy atentos y el servicio bastante rápido. Los precios no se me hicieron altos considerando que sólo de lo mío fueron poco más de 100 dolares y que Pam pidió unas brochetas de pollo, un rollo de sushi y una sopa además de 3 refrescos y en total fueron 130 dólares, así que creo que si no hubiese pedido el OMAKASE, seguro la cena hubiese quedado en menos de 70 dólares por los dos…. suena mucho para México, pero créanme que en Los Angeles no se puede comer por menos de eso en un restaurante decente.